Generalidades del síndrome de Sjögren

El síndrome de Sjögren es una enfermedad descrita por el médico oftalmólogo Henrik Sjögren a principios del siglo pasado en Suecia, luego de observar varios pacientes con resequedad ocular y dolor articular. La manifestación principal de los pacientes correspondía a un término conocido como queratoconjuntivitis sicca, el cual se utiliza para referirse a la inflamación que se presenta en la córnea y la conjuntiva secundario a la resequedad del ojo. Su asociación con dolor articular y su naturaleza autoinmune hacen que esta enfermedad se agrupe entre las enfermedades reumáticas.

Es una enfermedad bastante frecuente, se considera que entre el 1 a 2% de la población general pueden padecerla, especialmente mujeres las cuales la desarrollan con mayor frecuencia que los hombres en una relación 9:1.

Los síntomas más importantes son dolor articular, resequedad en la boca (xerostomía), resequedad en los ojos (xeroftalmia) y resequedad en cualquier otra parte del cuerpo. La resequedad se presenta como consecuencia de un fenómeno autoinmune que produce inflamación de las glándulas que producen secreciones, como las glándulas salivales y lacrimales, por ejemplo.

Otra manifestación importante es la parotidomegalia, que se presenta como una inflamación de las glándulas parótidas ubicada a cada lado del cuello por debajo del ángulo mandibular.

Esta enfermedad puede presentarse como un fenómeno primario y confundirse con lupus eritematoso sistémico y artritis, pero también puede presentarse en asociación a cualquiera de estas dos enfermedades.

El especialista indicado para realizar el estudio de esta enfermedad y de iniciar su tratamiento es el reumatólogo. Es frecuente que los pacientes con ojo seco identificados por el oftalmólogo sean remitidos al reumatólogo para descartar si esta resequedad es debida al síndrome de Sjögren.

El tratamiento oportuno permite reducir la probabilidad que se presenten complicaciones secundarias a la propia resequedad, al dolor articular o a las manifestaciones extraglandulares que esta enfermedad puede llegar a desarrollar y que, aunque poco frecuente, en el peor de los casos incluye hasta un trastorno maligno de la sangre conocido como linfoma.

Por esta razón es importante acudir al reumatólogo en caso de presentar síntomas secos, especialmente si son severos y están asociados a dolor articular.

Dr. Carlos Enrique Toro Gutiérrez

Médico Internista y Reumatólogo

Universidad Libre – Universidad CES – Universidad Nacional – Universidad de Barcelona, España